Esa noche planeábamos divertirnos.
Escuchar buena música y gritar con amigos.
Invitándonos a todos a entrar a su fiesta.
El destino tenía planeada una gran tragedia.
Nuestro Dios no pudo evitar, el maldito desastre.
El diablo había planeado hasta el último detalle.
Ya el local estaba con llaves, cerradas las puertas.
Era hora de sobrevivir como uno pueda.
Esa noche comprendí, lo valioso que es vivir.
La muerte te pudo paralizar, aferrarte a algo te pudo salvar.
El humo fue ocupando de a poco, las instalaciones,
así como también fue invadiendo nuestros corazones,
solo treinta segundos tuyos pudimos escuchar
Cuando sonaba distinto todo empezó a desbordar.
Esa noche comprendí, lo valioso que es vivir.
La muerte te pudo paralizar, aferrarte a algo te pudo salvar.
CALLEJEROS INOCENTES, AHORA Y SIEMPRE.
Poesía y música: Belén Paiz, Daniela López, Sebastián Peralta, Jonathan Garabito, Marcos Navarro
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